¿Por qué no logro embarazarme? Causas frecuentes y cuándo buscar ayuda
Cuando pasan los meses y el embarazo no llega, es normal empezar a preguntarse: ¿por qué no logro embarazarme?, ¿estaré ovulando?, ¿será mi reserva ovárica?, ¿serán mis trompas?, ¿o puede existir algún problema en mi pareja?
La realidad es que no existe una sola respuesta.
Para que ocurra un embarazo tienen que coincidir varios procesos: debe haber ovulación, espermatozoides con capacidad para fecundar, al menos una trompa funcional que permita el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide y un útero adecuado para que posteriormente pueda implantarse el embrión.
Por eso, cuando el embarazo tarda en llegar, la evaluación debe estudiar el proceso completo y no enfocarse únicamente en la mujer.
Primero: tardar algunos meses en embarazarse puede ser normal
Incluso cuando no existe ningún problema de fertilidad, la probabilidad de embarazo no es del 100% en cada ciclo menstrual.
En parejas sanas durante sus 20 y primeros años de los 30, la probabilidad de conseguir un embarazo en un solo ciclo es aproximadamente de 1 de cada 4. Esta probabilidad disminuye progresivamente con la edad.
Esto explica por qué no conseguir un embarazo durante los primeros meses de búsqueda no significa necesariamente que exista infertilidad.
El momento en el que recomendamos comenzar una evaluación depende principalmente de la edad y de los antecedentes de cada paciente.
En general, si tienes menos de 35 años, se recomienda estudiar fertilidad después de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin anticonceptivos sin conseguir embarazo.
A partir de los 35 años, se recomienda comenzar la evaluación después de aproximadamente 6 meses.
Después de los 40 años, puede ser conveniente realizar una valoración desde el inicio de la búsqueda.
Y existen situaciones en las que no es necesario esperar ese tiempo, por ejemplo cuando hay menstruaciones muy irregulares, endometriosis, cirugías previas en ovarios o trompas, sospecha de alteraciones en el semen u otros antecedentes que puedan afectar la fertilidad.
¿Cuáles pueden ser las causas?
Cuando estudiamos a una pareja que no ha conseguido embarazo, generalmente buscamos factores relacionados con diferentes partes del proceso reproductivo.
Problemas de ovulación. Algunas mujeres no ovulan todos los meses o presentan una ovulación irregular. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en pacientes con síndrome de ovario poliquístico, alteraciones tiroideas, cambios importantes de peso o algunas alteraciones hormonales.
Edad y reserva ovárica. Conforme aumenta la edad disminuyen tanto el número de óvulos disponibles como, especialmente, su calidad. La reserva ovárica puede ayudarnos a estimar la cantidad de folículos disponibles, aunque por sí sola no determina si una mujer puede o no embarazarse de manera natural.
Alteraciones en las trompas de Falopio. Para que ocurra un embarazo espontáneo, el óvulo y el espermatozoide necesitan encontrarse en la trompa. Antecedentes de infecciones pélvicas, cirugías, embarazo ectópico o endometriosis pueden aumentar la posibilidad de que exista alguna alteración tubárica.
Endometriosis. Puede afectar la fertilidad de diferentes maneras y su impacto puede variar considerablemente de una paciente a otra. Tener endometriosis tampoco significa automáticamente que sea imposible conseguir un embarazo espontáneo.
Alteraciones del útero. Algunos pólipos, miomas que afectan la cavidad uterina, adherencias u otras alteraciones anatómicas pueden interferir en determinadas pacientes.
Factor masculino. La fertilidad también depende de la pareja masculina. Alteraciones en la concentración, movilidad o características de los espermatozoides pueden dificultar el embarazo, por lo que el estudio de fertilidad debe considerar a ambos desde el inicio.
¿Y qué pasa si todos los estudios salen normales?
Esto también ocurre.
En algunas parejas realizamos la evaluación habitual y no encontramos una alteración evidente que explique por qué el embarazo no ha ocurrido. A esto se le conoce como infertilidad de causa inexplicada.
El término puede resultar frustrante porque no significa que “no exista nada”, sino que con los estudios disponibles no identificamos una causa específica que explique la dificultad para conseguir el embarazo.
En estos casos, la edad, el tiempo que llevan buscando embarazo y las características particulares de la pareja ayudan a decidir cuál puede ser el siguiente paso.
¿Qué estudios se hacen para saber por qué no logro embarazarme?
No todas las pacientes necesitan exactamente los mismos estudios.
La valoración comienza con una historia clínica detallada: edad, tiempo buscando embarazo, características de los ciclos menstruales, embarazos previos, cirugías, enfermedades, medicamentos y antecedentes tanto de la mujer como de su pareja.
Posteriormente, dependiendo del caso, podemos valorar la ovulación, la reserva ovárica mediante hormona antimülleriana y/o conteo de folículos antrales, el útero y los ovarios mediante ultrasonido, la permeabilidad de las trompas y el semen de la pareja masculina.
Lo importante es que los estudios tengan una indicación. Pedir una gran cantidad de análisis sin una valoración previa no necesariamente proporciona más información ni ayuda a encontrar la causa.
Tener menstruaciones regulares no garantiza que todo esté bien
Una menstruación regular suele ser una buena señal y en muchas mujeres indica que probablemente existe ovulación. Sin embargo, la fertilidad depende de mucho más que ovular.
Una mujer puede tener ciclos completamente regulares y aun así existir algún factor relacionado con las trompas, endometriosis, la edad, la reserva ovárica, el semen de la pareja u otras situaciones.
Por eso, cuando ya ha transcurrido el tiempo recomendado sin conseguir embarazo, no es suficiente asumir que todo está bien únicamente porque la menstruación llega cada mes.
Una evaluación de fertilidad no significa que necesites FIV
Esta es una preocupación muy frecuente.
Acudir con un especialista en fertilidad no significa que automáticamente tengas que realizar una fertilización in vitro.
El tratamiento depende de lo que encontremos, de la edad, del tiempo de búsqueda y de los objetivos de cada paciente o pareja. En algunos casos puede ser suficiente identificar mejor el periodo fértil, inducir la ovulación o realizar tratamientos de baja complejidad. En otros, puede ser conveniente considerar una inseminación intrauterina o fertilización in vitro.
La finalidad de la primera valoración es precisamente entender qué puede estar dificultando el embarazo y cuál es la alternativa más adecuada para ese caso en particular.
Entonces, ¿cuándo debería consultar?
Si tienes menos de 35 años y llevas alrededor de un año buscando embarazo sin conseguirlo, o tienes 35 años o más y han pasado aproximadamente seis meses, es recomendable realizar una evaluación.
También conviene consultar antes si tus menstruaciones son muy irregulares o están ausentes, si tienes endometriosis, antecedentes de cirugía pélvica, problemas conocidos en las trompas, baja reserva ovárica, alteraciones conocidas en el semen o cualquier antecedente que pueda afectar la fertilidad.
No conseguir un embarazo puede tener muchas explicaciones y no todas requieren el mismo tratamiento. Una evaluación adecuada permite identificar qué factores vale la pena estudiar y establecer un plan individualizado en lugar de continuar intentando sin saber si existe alguna situación que esté disminuyendo las probabilidades de embarazo.



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